Colegio San José

Aniversario de la Fundación de Salta

Salta, Fundación Necesaria

Un lunes 16 de abril de 1582, el licenciado Don Hernando de Lerma, joven sevillano, Gobernador de Tucumán cumpliendo órdenes del Virrey del Perú, Francisco de Toledo, eligió el Valle de Salta para fundar una ciudad a la que llamó “Ciudad de Lerma en el Valle de Salta”. La nueva ciudad fue fundada a orillas del rio de los Sauces (hoy calle San Martín) y el de Siancas (río de Vaqueros)… El día 17, Lerma repartió los solares (…) Entregó, después de fijarse el propio dos para la iglesia mayor y dos para el obispo, contiguo a la misma, una cuadra para el convento San Francisco, y ciento veinte solares que repartió entre los soldados y vecinos que lo acompañaron”.

La fundación de nuestra ciudad, no se trató de un hecho aislado ni casual. Fue, sin dudas, una decisión estratégica y económica: por un lado, para contener la permanente agresión de aborígenes hostiles que asediaban el caserío y por otro fue fundada con el fin de crear una escala en las comunicaciones entre Lima y Buenos Aires.

Durante la colonia, la población prosperó rápidamente como abastecedora de materias primas para la opulenta Potosí. En tiempos de revolución fue cuartel general para las expediciones al Alto Perú. Tras la Independencia quedó económicamente devastada y se sumergió en un período de decadencia.

Desde mediados del Siglo XX, la ciudad experimentó un acelerado crecimiento demográfico y hoy se destaca por ser la ciudad argentina que mejor conserva la arquitectura colonial.

La fuerza omnipresente del paisaje no solo ha modelado la idiosincrasia de sus habitantes, sino que ha puesto un sello personalísimo a su cultura.

Su marcada identidad religiosa que se expresa plenamente en la festividad del milagro en la ciudad.

La tierra y el paisaje, no solo impregnan el cancionero popular, la literatura, la música y la plástica: también el lenguaje coloquial es permeable a esa influencia. Según Félix Luna, Salta es la ciudad con mas carácter del interior del país.

Salta no es frontera de aislamiento, sino bisagra de integración. Su pasado y sus tradiciones no la convierten en enorme navío varado, sino que le aportan sólidas bases para emprender una prometedora singladura. No es pura naturaleza a contemplar, sino fragmento terrestre de inmensas y, en parte, insospechadas posibilidades. ¡FELIZ CUMPLEAÑOS QUERIDA CIUDAD!

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